-El primer contacto con los libros-

Siempre me pareció asombrosa la manera pausada como los animales, incluidos los humanos, nos encontramos de a poco con la imagen: vamos registrando luces y sombras, formas y objetos, entrenamos el ojo mientras vemos con las manos; el tacto y la vista parecen fundirse y así explorar.

En nuestra crianza con Gael elegimos acercarle libros de todo tipo desde muy pequeño. Para empezar hay una gran variedad de libros de tela con texturas y colores. Pero pensamos que vale la pena aproximarse, con mucho cuidado, a las publicaciones más grandes también!

Recuerdo que en nuestra lista para la lluvia de regalos se incluía: “sus primeros libros”, como una invitación a participar de nuestra bebeteca. Solo uno de nuestros amigos se animó a dar el paso: Los Sueños y Mamá los Monstruos fueron los primeros libros de regalo que recibidos con mucho amor y entusiasmo. Ya habíamos empezado unos meses atrás con la búsqueda de sus primeros libros: ¿Cómo es tú mamá? y ¿Cómo es tu papá? los compramos en la Feria del Libro de Buenos Aires, fue lo único que nos acompañó a casa en esa versión de la feria, y con este grupo se inauguro la biblioteca de Gael. Como verán no eran publicaciones para la edad (menos 1 año); desde antes de su nacimiento ya estábamos listos para galopar en historias fantásticas.

Quizás para muchos es apresurado pensar en una lista de libros para un bebé en sus primeros meses porque: ¿Cómo se puede leer sin leer? Puedo leerle, pero ¿Realmente les interesa?. Estás cuestiones se desarrollan muy bien en el libro de Teresa Durán “Leer antes de leer” ( uno más para la lista si les interesa el tema) que trata justamente de esto, como se da el primer acercamiento a la lectura, cómo los bebés se encuentran con las imágenes en primera instancia y empiezan a reconocerlas, identificarse y más adelante a imaginar.

Para emprender la aventura de las lecturas con los bebés hay que ir más allá del simple acto de “leer en voz alta”. Ellos desde muy pequeños interactúan con los estímulos exteriores, así que un relato acompañado de imágenes les pone a su alcance un nuevo universo del que pueden disfrutar mucho. Las primeras lecturas de un ser humano son asombrosas. Ese encuentro con las imágenes que parecen hablar, que algo cuentan, y luego poco a poco viene el reconocer, las emociones.

Así pues, hay muchas maneras de ojear un libro:

– Leer las imágenes: los primeros meses son un descubrimiento continuo —tanto para los padres como para los bebés—. Sus ojos inquietos recorren caras y objetos, de a poco empiezan a reconocer e interesarse por su entorno. En esta etapa los libros de tela en blanco y negro o con colores y texturas son muy importantes. Las imágenes pronto serán examinadas por ellos, lo que podría ser un primer acercamiento al acto de leer.

Leer libros sin texto: Básicamente es un disparador de historias, los libros para bebés que solamente tienen imágenes o pocas palabras permiten a los padres crear un juego divertido y amoroso a través de los relatos. Animarse a inventar historias es emocionante y seguro que a ellos les encanta.

Leer libros para grandes: Ya hacia los 4 meses los bebés son muy observadores y pueden empezar a reconocer personas, animales, formas. Algunos libros ilustrados con tapa dura y puntas redondeadas son la mejor opción para que ellos agarren y recorran. Además, está bien empezar, o continuar, la rutina de lectura en familia. La voz dulce de los padres es una buena guía para acompañar las primeras travesías por los mundos que plantea un libro. Aunque ellos aún son muy frágiles y parece que el mínimo sonido los espanta, es importante mantener acercamiento, tanto piel a piel como un contacto sonoro. Usar la voz como una extensión de la piel. Los relatos son pues una excelente compañía para los recién nacidos.

Estos fueron los primeros libros de Gael:

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