Mi papá estuvo en la selva, escrito por Gusti e ilustrado por Anne Decis, es un libro que nos llamó desde un lado ecológico y desde un lado poético. Ecológico, porque encontramos un artículo que hablaba sobre “el primer libro que se planta”, un libro que puedes leer y luego sembrar para que crezca una planta.  Vimos un video donde explicaban la manera en que se elaboró con tintas ecológicas y papel biodegradable, vimos como lo cosían a mano y cómo se exhibió un ejemplar sembrado en proceso de germinación. Por supuesto a nosotros no enamoró el hecho de poder sembrar con Gael un libro.

También fue poético: nos imaginamos el hecho idílico de sembrar palabras, de plantar relatos, de devolver a la tierra un árbol que había perdido; pero no un árbol cualquiera, sería un árbol cargado de historias.

Así nos topamos con esta publicación de Pequeño Editor y también entendimos la serie a la que corresponde: Incluso los grandes. Libros pensados para niñ@s, pero que seguramente muchos adultos (como nosotros) van a adoptar.

Entonces lo buscamos en Buenos Aires y en la librería Eterna  Cadencia encontramos un ejemplar. Demás está decir que lo leemos una y otra vez. Disfrutamos muchísimo la narración de Theo, quien nos lleva de viaje por la selva amazónica y nos enseña cómo se vive entre  esa inmensa naturaleza palpitante. Si bien, Mi papá estuvo en la selva, llegó por nuestro interés ha sido uno de los favoritos de Gael, tanto así que reconoce al águila arpía y sabe que una hoja puede servir como paraguas. Además, tenemos un separador para plantar (porque llegamos tarde al tiraje del libro árbol). Pronto plantaremos la semilla y le devolveremos un poco a la tierra. Así que estamos tan felices con la experiencia del libro, que muy pronto volverá a la tierra.

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