Una niña hecha de libros de Oliver Jeffers y Sam Winston es un homenaje a la literatura infantil y juvenil. Con la fuerza de los universos creados por Oliver Jeffers en cada ilustración y el poder de las múltiples historias  que van de cuento en cuento por la literatura escrita y dibujada para niños, jóvenes y adultos exploradores.

Este libro requiere una reseña detallada minuciosamente porque ha sido creado de esa manera, presenta una serie de detalles que son una estrellita dorada que cuenta algo y que van hilando una gran pieza. Así que me dispongo a señalar cada estrella:

En la tapa aparece la niña sobre un libro con una cerradura, la imagen nos invita a explorar, pero a la vez nos advierte que es necesario tener una llave para abrirlo. ¿Un libro con clave de acceso? Sí y no. El libro se abre sin necesidad de una llave, al final descubriremos cual es la intención de esta primera imagen.

Abrimos la portada y nos encontramos con las guardas cargadas de letras, como una lluvia de letras que abraza el libro, tiene escritos títulos y frases de diversas obras reconocidas de la literatura infantil y juvenil. Después la epígrafe, una gran frase que condensa el concepto de esta obra y de la literatura en general,  dice:

                          El universo está hecho de historias, no de átomos

Esta frase  luego inspiraría a Eduardo Galeano que a su vez escribió: “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias” El pajarito que le habló a Galeano es Muriel Rukeyser, una poeta admirable que a través de las palabras alzó su voz para mostrar la belleza y a la vez las inequidad de este mundo. (Muy recomendada su lectura para los que no la conozca)

Y cómo estamos al mando de Oliver Jeffers, genio de los libros ilustrados, no podía faltar una gran imagen para acompañar semejante frase. La fotografía limpia y clara de una hoja de papel, una pluma y un tintero.

Continuamos, ya emocionados con esta mínima pero sugestiva introducción, y nos encontramos a  La niña hecha de historias, ella es la magia, la imaginación, es la fuerza de las palabras que se han abandonado con la cotidianidad.  Ella aparece primero sola navegando entre palabras para luego encontrarse con un niño cualquiera, un lector, lo toma (nos toma) de la mano para llevarlo (llevarnos) por los caminos fantásticos de las historias, esos caminos que se abren con cada portada, con cada página de un nuevo cuento. Nos recuerda que estamos hechos de historias que viajan a través del tiempo y nos invita a asomarnos y navegar entre palabras e imágenes.  Al final del recorrido el niño feliz avanza con el  misterioso libro con cerradura en la mano, sin embargo este libro puedo abrirlo cualquier persona, la última imagen es una llave con una nota: “La imaginación no tiene límites” ¡Listo! Chao cerradura, la llave la tenemos todos solo tenemos que dejarla fluir, la imaginación está ahí para abrir muchos mundos.

¡Buenas lecturas amigos!

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