La primera vez que me acerqué al terreno de la ecología de los medios fue en la universidad, en el mismo momento en que conocí al señor McLuhan – que nos abría la mente con su sentencia “el medio es el mensaje”- y al tiempo en las noches veía frenéticamente un canal de animación llamado Locomotion que, en sus inicios, era una apuesta contracultural, después perdió bastante independencia. Era joven y me enamoré de los medios, con todos sus demonios y todos sus ángeles. Desde esa época soy defensora y estudiosa del poder de la, mal llamada, caja boba.

Considero que los medios deben ser usados con inteligencia y atiborrarlos de contenidos de calidad. Por eso soy feliz con producciones como la que gratamente me encontré en el 20 BAFICI:  31 Minutos, serie de televisión chilena que se mantiene viva desde 2003. Cosa que no suele suceder, porque sabemos que en Latinoamérica los buenos contenidos culturales dependen de gobiernos y administraciones de turno. Pero no me voy por ese lado, hay que celebrar lo bueno !!!

Además les cuento que soy mamá feliz porque le pasé mi fanatismo 31minutero a Gael, que se vio la película en Plaza Francia completa con sonrisa, carcajadas, comentarios y al final celebró con un bailesito. Eso no solo confirma que tiene mi sangre, sino que la serie es una apuesta muy conectada con la mirada infantil. Acá va un listado de las razones por las que la recomiendo enfáticamente:

1- El universo que crearon: el escenario es un noticiero, pero somos testigos tanto del devenir periodístico, como de la vida de sus protagonistas.  Sus personajes son una mezcla de títeres muy divertidos, no solo en su personalidad sino en su diseño, sumados a un gran elenco de juguetes populares: muñecas de todos los tamaños, hombres musculosos, peluches, patitos de goma, pelotas … Yo creo que sus autores fueron directo a la fuente: el baúl de juguetes de sus hijos o de un jardín de infantes. Son los juguetes con los que los niñ@s crean historias en su juego libre. Y ahí es donde se develan “los poderes mágicos de los juguetes” esos de los que habla Walter Benjamin,  filósofo  amante de la literatura infantil, la poesía y, por supuesto, los juguetes. En una de sus múltiples  reflexiones habla sobre la infancia, el lenguaje y los juguetes como elementos de representación del mundo.  Yo creo que este universo de juguetes parlantes como: “mico el micofono”, un micrófono con ojos reportero que entrevista a otros juguetes en la calle ó “calcetín con rombos man” un títere de media con capa, es un súper héroe conciliador que resuelve problemas de diferencias de pensamiento entre juguetes.  Estos y muchos más, son la clave del éxito de la serie. Supieron expresar la imaginación del juego libre de la infancia.

2- La narrativa y los guiones manejan muy buen humor, uno que llega a chicos y adultos. Uno que también traspasa fronteras porque se ríen en Chile, Argentina, Colombia o Brasil.

3-Es televisión educativa: el título suena aburrido, quizás porque hay mucha TV Educativa ladrillo, pero acá logran presentar contenidos educativos muy fáciles de digerir. Hablan sobre valores y antivalores, debaten temas como la diversidad cultural, las diferencias de pensamiento y también hay un espacio para conocer geografía, ecología y reflexionar sobre los problemas ambientales en Chile y en el planeta.

4- La música: uno de los ingredientes que no debe faltar en un producto de tv dirigido a la infancia es la música, acá lograron mucha variedad y calidad. Es tan importante la música que del Ranking Top en el que presentaban todos los videoclips de las canciones pasaron a armar una banda de rock-funk-punk-regae-pop que suena muy bien. El show se presentará en La Usina el sábado 21 a las 15 hrs.

Acá el link de 31 minutos para los que no lo han visto, ahí encontrarán todas las temporadas!

http://www.31minutos.cl/

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